Salmos 26 – ¿Cómo es Andar en Integridad?

Júzgame, oh Jehová… Salmo 26:1.

MEDIANTE EL JUCIO DE DIOS. No hay juicio más severo que el del Señor. Hay quien teme la opinión de los hombres, la cual es importante, pero de ninguna manera puede ocupar el lugar ni las sentencias de la emanada divinamente. Las decisiones que vienen de lo alto son definitivas, limpias, puras, santas y tienen el sello de inviolabilidad. Nadie puede decirle a Dios como anda, porque el Creador todo lo sabe. Nada se esconde de él.

ANTE LA CONFIANZA DEPOSITADA. Dios ha confiado en nosotros, de la misma manera hemos depositado nuestra seguridad en él. Es una relación mutua que encierra todo un gran ejercicio a través del cual ambas partes llegan a conocerse y desarrollan una gran amistad. El titubeo hace dudar a cualquiera, pero el Altísimo va a ayudarnos a confiar en él de tal manera que alcancemos las metas.

AL SER ESCUDRIÑADOS POR DIOS. La averiguación que él hace de nosotros es exhaustiva. Va a sacar todo lo que ni siquiera imaginamos. El salmista sabía que al ser investigado por Dios, nada escapaba a su juicio. Que interesante es ponernos delante de su presencia y que nos revisa absolutamente todo, no podremos mantenernos ante él. Se apiadará de nosotros si nos humillamos delante de él y nos va a exaltar en sus propios propósitos.

SIENDO EXAMINADOS POR DIOS. Ser probados o calados es más interesante aun. Porque es reconocer de que estamos hechos y que es lo que podemos afrontar. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo expone al fuego de la realidad. Si se puede soportar hay una instancia más alta a la cual acceder. Los pensamientos y el corazón muchas veces no se llevan. Hay que conectar el cerebro con el sentimiento y la expresión de la boca para que se anuncie lo que se debe hacer en cada estación de la vida.

CAMINANDO EN LA MISERICORDIA DE DIOS. Luego al fin, solo nos sostenemos por su misericordia. Cuando al fin lo reconocemos entonces y solo entonces estamos preparados para enfrentar los más grandes desafíos que se enfrentan a nosotros.

FRENTE AL DESAFIO. Hay retos grandes que quitan el sueño y la salud al que desea trascender en excelencia. Pero, a menos que hagamos la tarea las cosas sucederán, no vendrán solas, hay que provocarlas. Tales como, andar en su verdad, no sentarse con hipócritas, no vivir en simulaciones, aborrecer la reunión de los malignos, no acceda a la silla de los impíos, mantenga sus ideales, sea agradecido, cuente las maravillas de Dios, congréguese y ame su iglesia, evite los sanguinarios, aléjese del mal, no se comprometa en sobornos y corrupciones, sea íntegro y redímase.

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