Salmos 27 – Dios Me Ayuda

Dios es mi luz… Salmo 27:1

LOS TEMORES DESAPARECEN. Porque el es quien ilumina la vida y el corazón. salvando nuestra vida y el entorno arreglado por su divino poder puedo avanzar porque el vigor depositado en mi llena y sacia mi alma. Todos estamos expuestos al fracaso y esa es la razón mas poderosa de porque triunfamos en la vida, porque cuidamos los espacios y las aristas que nos pueden llevar al error.

EL MAL CAE. Cuando se piensa en términos personales se le pone rostro y nombre y se enfrenta a los individuos. cuando se entiende que la maldad existe desde el edén y la única forma de expiar el pecado es recibiendo al poderoso Salvador que Dios prometió desde el principio y que preparó desde antes de los tiempos. los muros caen, el mal, la angustia y la adversidad son echados fuera del entorno cuando nos refugiamos en el Dios Todopoderoso.

EL CAMPAMENTO FRENA LAS TROPAS. No hay mejor lugar para el combate que la linea de batalla. En el cuartel las tropas solo viven de la ilusión, cuando se ejercitan en la lid es cuando son fuertes. hay tiempos de guerra, el salmista sabía de los ejércitos que acampaban, se detenían y el los infiltraba y destruía. No es el caso declarar la guerra y mostrar musculo y valentía, hay que estar adiestrados para la adversidad. Dios va con nosotros como poderoso gigante y el triunfa en la batalla.

EL SECRETO ES SU PRESENCIA. Buscarle, estar en su casa, contemplar su hermosura, inquirir. no temerle al tiempo. cuando limitados el espacio del reloj, la vida nos cobra la factura y es muy cara. El Señor desea pasar tiempo con nosotros. Es una relación cuyo precepto de presencia demuestra que no estamos solos. son mas los que nos acompañan que los que nos abandonan. son mas los que nos esperan que los que se fueron.

SUS ACCIONES OBRAN EN MI FAVOR. Son incontables sus obras y maravillas en mi vida. Me esconde en el día difícil. me reserva su mejor lugar. me levanta en alto. me da la victoria. tiene misericordia de mi. No se acaba de contar todo lo que hace. cuando la persona entiende que el Señor interviene en su favor, entonces comprende el valor infinito de su gracia, la cual no se puede pagar con nada de este mundo. Jesús pagó el rescate. Bendito sea su nombre.

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