Salmos 28 – A Dios Rogando

Escucha la voz de mis ruegos Salmos 28:2.

En memoria de los inolvidables Eunice y Rodrigo Fuentes. Su hija Abigail hizo un hermoso cántico de este salmo.

NECESITO ATENCION. El ser humano nace gritando y a veces muere en silencio. El protagonismo es notable. Los hay, que arrebatan la reunión y enfocan los reflectores sobre sí mismos como si fuesen los únicos, desplazando a los demás incluso como si no existieran. Hasta cuando se anuncia el funeral del ego y no hallan en cual ataúd meterse, porque hasta en el velorio quieren ser el muerto, apareciendo en el primer lugar del obituario. El clamor del salmista es en medio de la humillación que amenaza desapercibir a la persona para pasarla en el anonimato. Hay que dejar huellas, para cuando ya no estemos, por lo menos digan: por aquí pasaron.

NECESITO SER ESCUCHADO. Todos esperamos ser escuchados. En ocasiones no es tanto querer una respuesta como ser atendidos. Dios nos hizo a su imagen y nos dio una boca y dos oídos para por lo menos escuchar lo doble de lo que hablamos. Es increíble el efecto terapéutico en la vida de los que son escuchados, solo por el hecho de saber que alguien puede recibir y asimilar lo que desde su interior se exterioriza. Esta es nuestra confianza que tenemos en él, que sabemos que él nos oye.

NECESITO ALZAR LAS MANOS. La victoria es inminente cuando sabemos que nuestro lado es donde el Señor nos ha establecido. No deberíamos aspirar a algo distinto. Vivir en su voluntad es el estado perfecto que podemos asumir sin conflictos por la eternidad.

NECESITO SER LIBRE DE LA OPRESIÓN. En ocasiones la falta de progreso revela la ausencia de oportunidades reales. La maldad existe, y los malos también. Por eso el salmista expresa abiertamente por nombre y seña que los perversos están al acecho. Por eso es importante dejar en manos de Dios la recompensa para cada cual, sin tomar en nuestras manos ningún tipo de venganza, porque el Señor responde por los suyos.

NECESITO BENDECIR A DIOS. No es una letanía sin sentido la que se levanta en el altar. Es la oportunidad de expresar el agradecimiento por haber sido escuchados, fortalecidos, escudados, ayudados, gozados y bendecidos, de la misma manera que refugiados, salvados, ungidos y heredados.

NECESITO SER PASTOREADO. Esas pasiones que necesitan ser expiadas. Ese sustento que solo puede venir de arriba. Se necesita el acompañamiento de un pastor que nos sustente en medio de la adversidad. Solo él puede hacerlo de la manera más sabia y correcta.

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