Salmos 34 – Saliendo de Adulam

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Bendeciré a Jehová en todo tiempo… Salmo 34:1

DE LA AMARGURA A LA ALABANZA. El salmista llegó a la cueva de Adulam en donde 400 hombres amargados, endeudados y resentidos contra el sistema necesitaban ser transformados para convertirse en los valientes de David, para matar gigantes y aplacar las tormentas sociales de la época. Mientras ellos maldecían él bendecía, cuando ellos vociferaban el ultimo slogan de los anarquistas el hombre conforme al corazón de Dios alababa. La acción continua fue la que logro que esa manada de hombres violentos, usaran sus fuerzas proactiva y productivamente en la formación de una nueva nación, un nuevo reino, una nueva mentalidad.

DE LA INCERTIDUMBRE AL PROPÓSITO. No hay nada más triste en la vida de la gente que vagar sin rumbo. Como nubes que no tienen donde precipitar el agua o caballos que no tienen a donde ir. Esta vez el cantico apunta a saber en quien gloriarse. Lo oirán los mansos y se alegrarán es la acción profética del poeta. Que va diseñando el esplendor de la nación, porque los que le rodeaban en ese momento eran todo, menos mansos, pero el cantaba viéndolos transformados por el poder de la acción profética de Dios.

DE LA INSIGNIFICANCIA A LA GRANDEZA. Los grandes de esta tierra caen. Los imperios se derrumban, las empresas quiebran, las montañas se desgajan, las marcas pierden valor, las bolsas de valores se colapsan en viernes negros, lo que hace imposible un fin de semana feliz. Más aún, las acciones justicieras de los sabadazos que pretenden ser sorpresas y que no asombran ni al más sencillo de los valientes. El poder supremo le pertenece al Señor, por eso es la invitación a reconocerlo y someterse a su Señorío y el esplendor de su nombre.

DE LA BÚSQUEDA AL ENCUENTRO. El que busca halla. Dios oye a los que le buscan y claman por ayuda en medio de la persecución y la adversidad. ¿Porque los hombres explotan a los hombres y no se cansan de la maldad? Dios descenderá y se reirá de ellos y los exhibirá como presas cazadas en medio de la sorpresa. El Señor libra de temor a los que le buscan.

DEL EXTRAVÍO A LA VISIÓN. El alumbramiento es la anunciación que no puede pasar desapercibida. Hay un panorama protector alrededor de los que le temen. Es el campamento del Ángel, donde se levanta el taller que construye el futuro, porque este no llega solo, hay que provocarlo. El tiempo pasa y podemos pasar ignorados por la realidad, pero hay una manera distinta de ver la vida y es teniendo su gloria con nosotros mostrando el final de la película como algo ya realizado en el espacio de la fe, invitándonos a materializarlo en nuestro entorno.
Tenga fe, alce sus ojos y mire. Está clareando, va amaneciendo, él lo hará de nuevo. Disfrute de nuevo la película, emociónese de nuevo.

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