Salmos 35 – ¿Qué Hacer Frente a la Calumnia?

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SOLICITA LA INTERVENCION DE DIOS. Que el señor te libre del calumniador. Aquel que difama solo por afectar tu probidad. Porque muchas veces el adversario cree que puede destruir la integridad de una persona hablando mal de ella. Invita a Jehová a disputar el partido. Que peleen y combatan con el de arriba. Que su escudo y pavés te cubra todo. Que te ayude su lanza, cerrándole el paso a los despojadores, que te salve su gracia en medio de la adversidad. Que los avergüence su poder y que sean vueltos atrás y les veas las espaldas. Que la horca que planearon para ti la usen para ellos. Pero no los toques tú, déjaselos al Señor; él se encarga y lo hace muy bien. Hasta que veas que nadie como nuestro Dios para poner cada cosa en su lugar y a las personas también.

IDENTIFICALOS BIEN. Dice el corrido: Cuídate Juan que ya por allí te andan buscando. El asunto es que muchas veces todos en el pueblo saben el rumor de lo que va a pasar solo la víctima ignora. Como en la crónica de una muerte anunciada. Quienes te persiguen deben ser calificados realmente por lo que son. El salmista usa los términos: Malvados, preguntones capciosos, revolvedores de mal por bien y lastimadores del alma. Es necesario saber que es para poder interceder adecuadamente. Nunca hay que usar la venganza, el Señor se encarga de cada quien.

MANTEN LA ACTITUD CORRECTA. No odies. No guardes rencor. Baja las cosas al nivel que le pertenecen. Cuando ellos van al hospital, ayúdalos, cuídales sus cosas, atiéndelos cuando los suyos no los apoyan. Vístete de cilicio. Ayuna. Aflígete. Ora. Humíllate. No trates de entender todo. Clama y espera el rescate de Dios. Ten la confesión correcta delante de la congregación. Alaba en medio del pueblo. Disfruta y desea la cercanía de Dios, espera que el despierte y se mueva. Confórmate con el juicio de Dios.

TEN EL CANTICO CORRECTO. Aun en la adversidad hay que saber cantar. Dijo el himnologo: fácil es cantar cuando reina la paz, pero en el dolor es mejor cantar. Si confías en Dios, díselo en tu cantico. Levanta la voz con la palabra adecuada delante del Señor. Canta en el espíritu, hazlo desde tu interior, libérate de cualquier atadura y deja que fluya el cantico nuevo, el que expresa la voluntad de Dios en todo tiempo. Usa tu voz para profetizar en medio de tu presente, que tu futuro está asegurado en sus manos. En tanto el director de la orquesta mueve la batuta, asegúrate de ejecutar tu voz e instrumentos en la orden recibida. Solo así la melodía será perfecta. Recuerda que hay pausas, compases, crescendos y decrescendos. Como una montaña rusa que sube y baja. Emocionante ¡Disfruta! El Señor es contigo.

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